Tuesday, October 10, 2006

PORTALES EMBARAZADO

Diego Portales icono omnipresente en una cultura aterradoramente conservadora, de privilegios, granjerías y adulaciones. Entender como su imagen confisca la conciencia y se transforma en figura y fondo de los dueños de la tierra, del capital y de los pulpitos es menester de aquí al llamado bicentenario. La historia del pueblo, de las clases dominadas está henchida de derrotas, de muertes, de proyectos históricos conservadores -recordemos que cada cierto tiempo nos asola la insignia militar con sus predicas guerreras “reservas del espíritu de la nación”-, todo ello representado por un icono: Diego, Diego, Diego….-recuerde que lo que nos convoca es estrictamente chileno- gran icono y si me permiten de un alto valor polisemico, multiforme y a veces hermético, ese es nuestro Diego, afirmado en la historia con sus ocho tentáculos extraordinarios, capaz de arrojar la tinta a los ojos de todos y no tener el mínimo de pudor. Así con las claves del tiempo, su vital imagen se abre paso, apóstol de la usura, de la claridad y la discordia. Gran talento comercial para dar la mano y hacer tratos de interés para todos, no obstante es su bolsillo el que se inflama, así y todo, el irrespeto y la palabra dura suele ser la divisa de cambio que aflora de su porte. En esta epifanía valórica surge el gran silas de la acumulación económica, de estos conceptos que llegan en gloria y majestad al poder emerge una nación, allí en 1828 se comienza a confeccionar el manual de la muerte, los vigías con sus pelucas empolvadas ya miran hacia delante, la poca historia escrita es tomada y seccionada. Nadie lo creería pero en 1830 se firma nuestro destino, los perros aúllan y la imagen del privilegio espiritualiza la nación. En una iglesia de la capital la clerecía se contenta con tanto espíritu santo metido en el cuerpo, hay llantos solemnes y las lagrimas azules de los príncipes caen, caen hasta los crucifijos de oro… se ha consumado el divino estado Chile, Chile es por ellos proclamado.

2 Comments:

Blogger Mario said...

Así es Portales, su nombre da la sensación de altura (portal), no de nuestra altura, sino que de la altura desde donde nos miran, y nosotros, seres pequeños, con el cuello adolorido de tanto mirar y asentir republicanamente. Claro, como tú dice, de esa república extraña, lejana, sola, de esa soledad del poder que le permite ser, hacer, decir, mentir. Estamos embarazados de Portales, hijo no deseado, obligado por las circunstancias. Al menos podría ser el fruto del placer loco, de ese que recitaba Safo y ahora nuestro Lemebel enyegüecido por el apocalipsis. Bueno, al menos Portales dejó de ir donde las putas y se lo putiaron a él. Ahí están las consecuencias, graves consecuencias, gravidez de consecuencia. Pero otra vez ganaste, sigues siendo el fetiche, el feto duerme en tu vientre.

4:13 PM  
Blogger Unknown said...

ese fantastico detalle...mas bien .nose tu karma me lleva a esto,a querer poserte,y beber toda tu sanggre caliete,qe va por tus venas torrentosas........

2:46 PM  

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